martes, junio 18

Activistas climáticos paralizan temporalmente el aeropuerto de Múnich | Clima y Medio Ambiente

Un grupo de activistas climáticos del grupo Última Generación ha conseguido paralizar temporalmente los vuelos del aeropuerto internacional de Múnich (Alemania) tras saltar la valla y pegarse a las vías de aproximación a las pistas de despegue.

Concretamente, los activistas han impedido el paso a los aviones en dos calles de rodaje, según informó un portavoz del aeropuerto a los medios alemanes. La seguridad del aeropuerto consiguió despejar poco después una de las calles y los vuelos se reanudaron, aunque con retraso. Finalmente, los activistas fueron desalojados por completo y todos los implicados ―ocho en total― se encuentran ahora bajo custodia policial.

El incidente comenzó al amanecer, hacia las cinco de la mañana, cuando ocho miembros del grupo intentaron entrar en el recinto del aeropuerto de Múnich. Seis lo consiguieron y dos fueron detenidos inmediatamente después de cortar la valla, según informó un portavoz de la policía federal al periódico Süddeutsche Zeitung.

Según portavoces del aeropuerto y de la policía federal, en un principio el aeropuerto se cerró completamente por motivos de seguridad. Al cabo de unas dos horas, se pudo abrir una de las dos pistas, seguida de la segunda alrededor de una hora más tarde y las operaciones se habían reanudado gradualmente. No obstante, se cancelaron 61 despegues y aterrizajes y muchas otras salidas se retrasaron. Asimismo, algunos aviones que llegaban fueron desviados a otros aeropuertos. Lufthansa está ofreciendo a los pasajeros de sus vuelos nacionales alemanes la opción de cambiar sus reservas para ir en tren. Y se aconseja a los pasajeros que se pongan en contacto con su compañía aérea.

La acción tuvo lugar antes de que comenzara el tráfico regular del aeropuerto de Múnich donde están prohibidos los vuelos nocturnos entre medianoche y las 5.00, y restringidas las operaciones entre las 5.00 y las 6.00. El tráfico aéreo suele reanudarse con normalidad a partir de las seis de la mañana.

Según la información facilitada hasta el momento y el comunicado del grupo Última Generación, que ha reivindicado la acción, las seis personas que consiguieron acceder a las pistas se sentaron en distintos puntos en grupos de dos. Dos personas consiguieron pegarse a la pista entre la terminal y la pista norte, mientras que otros dos grupos se instalaron en las carreteras de acceso a la pista sur.

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La policía y las fuerzas de seguridad acudieron al lugar en cuestión de minutos, pero no pudieron evitar que se pegaran al suelo. Según el comunicado emitido por los activistas, los manifestantes “tomaron asiento en la pista antes del inicio regular del tráfico aéreo e impidieron así el paso de los aviones” y enarbolaron una pancarta con el lema: “El problema es el gobierno, no nuestras vacaciones”. Y otra en la que podía leerse: “Vergüenza de vuelo”. “La mayoría de las veces podemos permitirnos más fácilmente vuelos en lugar de viajes en tren. Por eso, cuando reservamos un vuelo, sentimos vergüenza”, asegura en el comunicado la organización.

Los activistas acusan al Gobierno de ser responsable de que sea más barato volar que ir en tren, ya que “cada año da miles de millones del dinero de los contribuyentes a las compañías aéreas, mientras que al mismo tiempo se recortan los ferrocarriles y otras formas de transporte público”.

Según el comunicado de prensa de Última Generación, la acción de protesta en Múnich es “parte de una serie de acciones en lugares de injusticia”. Y añade: “Estas acciones tienen lugar directamente donde se está alimentando el calentamiento global”.

La acción ha tenido lugar en un momento en que Alemania celebra las vacaciones de Pentecostés, durante las cuales unas 350.000 personas emplearán todo este fin de semana las instalaciones del aeropuerto de Múnich.

Un miembro de Última Generación bloquea una de las pistas del aeropuerto de Múnich, este sábado.Última Generación

La ministra alemana de Interior, Nancy Faeser, ha publicado en la red social X que “tales acciones criminales ponen en peligro el tráfico aéreo y perjudican la protección del clima, porque solo provocan incomprensión e ira”. Y exigió que los autores sean “perseguidos consecuentemente y las medidas de protección del aeropuerto revisadas”.

Mientras, el ministro alemán de Transportes, Volker Wissing, ha recordado que “los aeropuertos tienen zonas de seguridad por buenas razones: Si el tráfico aéreo no es seguro, se pone en peligro a las personas, se amenazan importantes daños económicos y miles de viajeros quedan varados”. Wissing subrayó que urge endurecer la Ley de Seguridad Aérea para que en el futuro estas intervenciones puedan castigarse como delitos penales con hasta dos años de cárcel. “Hasta ahora, solo son infracciones administrativas en términos legales”, indicó sobre una ley sobre la que ya está trabajando el Ministerio de Interior. “El incidente pone de relieve que este endurecimiento debe producirse ahora muy rápidamente”.

De la misma manera lo ve el secretario general de la Unión Cristianosocial (CSU), Martin Huber, que también exigió “todo el peso de la ley contra estos extremistas del clima”. “Las acciones de Última Generación ponen en peligro su vida, la de ellos mismos y la de los demás”, ha escrito en X. “Estas acciones son simplemente estúpidas”.

El grupo había anunciado previamente su intención de suspender los vuelos, como ya hizo en 2022, en protesta por el impacto del tráfico aéreo, que representa casi el diez por ciento de la responsabilidad de Alemania por el calentamiento global. En aquel entonces, cuatro activistas consiguieron pegarse a una pista de rodaje y asegurarse de que la pista norte se cerrara durante un breve periodo de tiempo. Sin embargo, al final solo pudieron interrumpir las operaciones de vuelo durante tres cuartos de hora por la mañana. Otros tres activistas fueron retenidos en la parte sur del recinto aeroportuario antes de que pudieran escalar la valla.