martes, junio 18

Andreas Schleicher, creador de PISA: “Los estudiantes españoles son buenos reproduciendo contenidos, pero no aplicándolos” | Educación

La voz y los consejos de Andreas Schleicher son de los más buscados y respetados por los gobiernos. Su nombre puede ser poco conocido, pero decir que es el padre de PISA lo cambia todo. El creador de la evaluación educativa internacional más influyente apunta que la receta para mejorar los resultados no pasa por hacer más horas o por aulas con ratios más bajas, sino hacer la profesión de docente más atractiva, con profesores más implicados, una financiación mejor focalizada y una limitación de los dispositivos tecnológicos. Este matemático alemán y director de Educación en la OCDE visita estos días Barcelona para reflexionar, en el marco de la reunión anual del Círculo de Economía, sobre cómo transformar la escuela actual para construir un mejor futuro. “Las escuelas de hoy son la economía de mañana. Las escuelas de hoy son la sociedad de mañana”, resume.

Pregunta. ¿Cómo valora los resultados de España en el último informe PISA?

Respuesta. Lo que más me preocupa de España es que los estudiantes no sean buenos en los aspectos claves. Los estudiantes españoles son buenos reproduciendo contenidos, pero no aplicándolos o utilizando lo que saben de forma creativa. El problema no es tanto que bajen los resultados, sino que el sistema es débil en las partes que son de creciente importancia. Y esto no es debido solo a la pandemia, hay otros factores.

P. ¿Cuáles son esas otras causas?

R. Hemos detectado en España una disminución en el apoyo a los docentes. Los jóvenes a menudo sienten que sus profesores no entienden quiénes son, qué quieren llegar a ser, y no tienen tiempo para relacionarse con sus alumnos, trabajar con ellos individualmente y comprenderlos. También vemos que ha bajado el apoyo de los padres, parecen estar menos comprometidos con la educación de sus hijos. Y creo que esa no es una buena tendencia. La educación sólo puede tener éxito con una sociedad como conjunto en que todo el mundo ejerce su rol, padres incluidos. Y ello en un momento en que vemos que la tecnología está teniendo un gran impacto en los resultados de los estudiantes en España, que se distraen con sus teléfonos inteligentes en la escuela.

P. ¿Qué ayudaría a mejorar los resultados?

R. La relevancia de la educación. Hay alumnos que sienten que lo que aprenden en la escuela no tiene nada que ver con sus vidas, con su futuro. Si simplemente se sientan en el aula a aprender para un examen, no es buena energía. Así que la enseñanza debe estar más enfocada en nuevos métodos, basados en proyectos y resolución de problemas. Y los profesores no tienen que ser solo buenos instructores, también deben ser buenos mentores, entrenadores y diseñadores creativos de entornos de aprendizaje innovadores. Necesitamos un nuevo tipo de docente, que comprenda a sus alumnos, que se relacione con ellos, entienda su contexto familiar. Es un tipo de profesor muy diferente hoy en día. La tecnología ya hará el trabajo de aportar el contenido; en cambio, los profesores deben asumir más el papel humano, de contacto con el alumno.

P. En algunas ocasiones, la figura del docente está muy cuestionada. ¿Cómo se puede mejorar esta imagen?

R. Es interesante porque en España los salarios son bastante atractivos, en comparación con otros países de la OCDE, pero no es una profesión ni una carrera intelectualmente atractiva. Los docentes no tienen tiempo suficiente para trabajar con los estudiantes fuera del aula ni relacionarse con ellos. Y para hacerla más atractiva no depende tanto del aspecto financiero, sino del perfil laboral y de la organización del trabajo. Hay que cambiar el tipo de trabajo.

Necesitamos un nuevo tipo de docente, que comprenda y se relacione con sus alumnos

P. ¿Y esto cómo se consigue?

R. Con un cambio en la organización del trabajo, la responsabilidad que tienen los profesores, la cultura de la colaboración. Por ejemplo, en el norte de Europa, los profesores están bien preparados, pero continúan estudiando en la escuela: observan las clases de los demás, evalúan las clases de los demás… Hay un clima de colaboración en la escuela.

P. Hay voces que aseguraban que una alta presencia de inmigrantes influye en los resultados.

R. Es una realidad muy común en muchos países, pero los sistemas educativos deben encontrar cómo dar respuesta, y ello pasa por una enseñanza más personalizada. Los estudiantes inmigrantes comportan un reto, pero también oportunidades, ya que a veces tienen una mayor motivación para estudiar. Canadá es un buen ejemplo: si eres un estudiante migrante, el profesor te invita a que expliques cómo es tu cultura. El alumno aporta nuevas experiencias y conocimientos. La población estudiantil se volverá más diversa y el profesor no puede impartir una lección para todos, debe adaptarse a las diferentes necesidades.

Pero no hay relación entre el porcentaje de inmigrantes y los resultados en PISA. Es más relevante el país de destino que el origen del alumno. Si pones un estudiante de Bolivia en Canadá, tendrá mejor resultados que si lo pones en Estados Unidos. Y un estudiante de Afganistán en Suiza obtendrá mejores rendimientos que en Alemania. Hay muchos países que han sabido sacar provecho del talento de los inmigrantes.

Andreas Schleicher, fotografiado en el Palau de Congresos de Cataluña. massimiliano minocri

P. ¿Cómo se puede asegurar la igualdad de oportunidades?

R. Aquí hay más un tema de aspiración, de hacer ver a los estudiantes que su futuro es importante. Tú no puedes ser lo que no puedes ver. Si vienes de una familia acomodada, siempre tendrás las puertas abiertas y la gente te ayudará. Pero si vienes de un entorno vulnerable, a menudo solo tienes una oportunidad en la vida: encontrar un buen maestro y una buena escuela. Y si pierdes ese tren, todo en la vida irá en tu contra, porque sin una buena educación no logras un buen trabajo ni una red social de apoyo. Por eso la segregación escolar es tan venenosa para el sistema educativo.

En España se abocan muchos recursos en el sistema, pero estos deben destinarse adonde más efecto puedan causar. La financiación no debería ser la misma para todas las escuelas, debería depender del perfil de escuela. ¿Cómo se pueden atraer a los profesores más talentosos a las aulas más difíciles? ¿Cómo hacer que a un profesor le resulte atractivo enseñar a los estudiantes más desfavorecidos, en lugar de ir a una escuela más cómoda? Ello depende del diseño de carreras y aspiraciones profesionales. Por ejemplo, en Shanghái, si alguien quiere ser director de una escuela de alto rendimiento, primero debe ayudar a mejorar un centro de bajo rendimiento, y así logran las personas más motivadas para que puedan contar con las mejores personas, las personas más motivadas.

No hay relación entre el porcentaje de inmigrantes y los resultados en PISA

P. En España hay sectores que está atribuyendo los malos resultados a las nuevas pedagogías.

R. Yo soy científico de formación y a menudo veo que la ciencia se enseña como si fuera una religión, haciendo creer en una teoría y dar ejercicios para practicar. Pero esto no tiene nada que ver con la ciencia, no se trata de reproducir conocimiento, se trata de cuestionar el conocimiento. La escuela debe enseñar a hacer un experimento, no dar directamente el resultado. Hay que fomentar la curiosidad, el espíritu crítico; los alumnos deben tener sus propios proyectos, sus propias ideas y tener espacio para experimentar.

P. Usted defiende que la ratio de alumnos por aula no es tan importante.

R. Exacto, creo que en España el tamaño de la clase está sobrevalorado. La gente se piensa que las clases pequeñas tienen un efecto, pero no hay evidencias de ello. Se logra mucho más en una clase grande, pero donde cada estudiante pueda estar 5 o 10 minutos con el profesor. El truco es que con este sistema necesitas menos profesores en el aula y mientras tanto los docentes tienen más tiempo para hacer otras cosas.

P. Uno de los puntos flojos es la comprensión lectora. ¿Cómo se puede mejorar el hábito y el gusto de leer?

R. En la era digital, solo leemos pequeños mensajes. Pero PISA puso de relieve un aspecto curioso: ¿Quién es bueno en el uso de computadoras y en distinguir hechos de opiniones? Son los estudiantes que leen libros de 100 páginas o más, porque tratan con argumentos complejos. Pero esto está desapareciendo. Tenemos una especie de cuchara que alimenta a la gente con pequeños fragmentos de información.

Un alumno vulnerable solo tiene una oportunidad: encontrar un buen maestro y una buena escuela

P. Y aquí las pantallas son las grandes competidoras.

R. Sí, uno de los grandes problemas es que la tecnología está haciendo la lectura más superficial y los estudiantes usan los teléfonos en clase, y son una barrera en el aprendizaje.

P. ¿Es necesaria más educación digital?

R. A veces lo analógico puede ser la mejor educación digital. Nuestros datos muestran que leer de una manera tradicional, con argumentos complejos, puede preparar mejor a los estudiantes para el mundo digital que simplemente pasar tiempo frente a una pantalla.

P. Entonces, ¿limitaría la digitalización de las aulas?

R. Creo que la mejor tecnología en educación es una tecnología que esté presente pero no sea visible. Las formas más tradicionales crean un aprendizaje más profundo. Y las pantallas lo que provocan es un aprendizaje más superficial. En un mundo digital, lo más importante es la habilidad de distinguir hechos de opiniones o gestionar la complejidad.

Leer de una manera tradicional prepara mejor a los estudiantes para la era digital

P. ¿Le preocupa los efectos de la Inteligencia Artificial?

R. Creo que no tiene un poder mágico. Solo amplificará las buenas ideas y prácticas, pero también las malas. Soy optimista y creo que tenemos buenos profesores, que entienden el potencial de estas herramientas y que las usarán bien.

P. ¿Qué novedades traerá la próxima edición de PISA?

R. Mediremos cómo aprenden los estudiantes. El alumno realizará un ejercicio y el ordenador verá cómo aprende.

P. ¿Cómo ve el poder que tiene el informe PISA?

R. PISA es importante porque no se puede mejorar algo que no se ve. Y no te dice lo que debes hacer, sino lo que otros han hecho para mejorar los resultados. PISA da ojos y orejas para ver el mundo y la decisión sobre qué hacer es una cuestión política.

P. ¿Qué ha pasado con Finlandia?

R. Finlandia obtuvo buenos resultados en el año 2000, pero el mundo ha cambiado y el sistema no ha sabido adaptarse a esos cambios. El éxito no dura para siempre. Hay que renovarse constantemente, porque lo que funciona hoy no lo hará mañana.

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