viernes, julio 19

Comienza el juicio contra el grupo ultra Reichsbürger, que planeaba un golpe de Estado en Alemania | Internacional

Hace casi un año y medio, Alemania vivió una de las mayores redadas antiterroristas que se recuerdan en el país. La noticia de que un grupo de personas pretendían armarse y asaltar el edificio del Parlamento para dar un golpe de Estado hizo estremecerse a la sociedad alemana. Este lunes ha comenzado el primer juicio contra nueve presuntos miembros de su brazo militar.

Es el inicio de lo que probablemente será una investigación judicial histórica. El proceso que se ha iniciado este lunes en Stuttgart, del que hay previstas más de 40 sesiones, es el primero de una serie de juicios contra 27 acusados que se celebrarán en paralelo en tres tribunales diferentes debido a sus dimensiones sin precedentes. El juicio contra los presuntos cabecillas de un grupo formado principalmente por Reichsbürger (ciudadanos del Reich), miembros de un movimiento que rechaza el orden democrático básico de la República Federal de Alemania, comenzará el 21 de mayo en Fráncfort y el tercero, en Múnich, se abrirá el 18 de junio.

Son más de 400.000 páginas de expedientes de investigación, condensados en un acta de acusación de más de 600 páginas. Los procesados tendrán que hacer frente a la acusación de alta traición y de pertenencia a una “organización terrorista cuyo objetivo era derrocar el orden estatal existente en Alemania y reemplazarlo con su propia forma de Estado”. A algunos de los acusados se les imputa también tenencia ilícita de armas, mientras que a otro se le inculpa además de intento de asesinato y lesiones graves por disparar varias veces con un rifle contra policías durante el registro de su piso y herir a varios agentes.

La ministra alemana de Interior, Nancy Faeser, ha anunciado un “enfoque duro” contra este tipo de estructuras extremistas. “Estos militantes de los Reichsbürger están movidos por el odio a nuestra democracia”, ha declarado a la agencia AFP. “Continuaremos con nuestro duro enfoque hasta que hayamos desenmascarado y aplastado por completo las estructuras militantes Reichsbürger”, ha indicado.

“Operaciones de limpieza”

El juicio de Stuttgart se centrará en el llamado “brazo militar” del grupo, que debía imponer la toma del poder por la fuerza de las armas. Los acusados, todos ellos de entre 42 y 60 años, se habrían unido a la organización entre principios de 2022 y finales de verano de ese año. Según el acta de la acusación leída al comienzo del juicio, ya se había iniciado la creación de un sistema en toda Alemania de más de 280 empresas de seguridad nacional organizadas militarmente que debían llevar a cabo “operaciones de limpieza” política en su área de responsabilidad tras una posible toma del poder por parte del grupo.

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Varios abogados defensores han criticado la división del proceso entre tres tribunales y han solicitado la suspensión del proceso de Stuttgart. Según uno de ellos, no es posible una defensa penal eficaz porque las conclusiones de un juicio son difíciles de incorporar a los demás. Otro abogado defensor ha alegado que existe el riesgo de que los testigos presten declaraciones diferentes en los tres juicios.

La operación judicial comenzó en diciembre de 2022, cuando más de 3.000 agentes de distintos cuerpos policiales participaron en una gran operación en 11 de los 16 Estados federados alemanes en la que se detuvo a 27 miembros y simpatizantes. Entre ellos se encontraban, principalmente, seguidores de los llamados Reichsbürger, que no acatan la Constitución alemana y buscan la abolición de la República para restaurar el imperio alemán creado en 1871, que fue abolido en 1918 y solo brevemente restaurado por Adolf Hitler desde 1933 hasta 1945. Según datos de los servicios secretos alemanes, en el interior existen en el país 23.000 Reichsbürger.

El grupo, que planeaba el golpe de Estado y que fue creado en 2021, se centraba en torno al aristócrata Heinrich Reuss, conocido como el príncipe Reuss. Otro líder era Rüdiger von Pescatore, un antiguo teniente coronel. También contaban, entre otros, con la exdiputada del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) y exjueza de Berlín Birgit Malsack-Winkemann, que tenía pensado ocuparse del futuro departamento de Justicia. Asimismo, había exsoldados y expolicías.

Además, al parecer, algunos seguidores creían en delirantes narrativas conspirativas. Circulaban entre sus miembros historias sobre “gente lagarto”, una “élite” siniestra, y supuestas torturas a niños en instalaciones militares subterráneas detrás de las cuales, decían, estaban políticos y otros sectores de la “élite”. Estas historias de conspiración están vinculadas a la ideología conspirativa QAnon, con seguidores entre la extrema derecha estadounidense. Al parecer, varios presuntos líderes del grupo creían en estas teorías.

Las autoridades alemanas llevaban tiempo siguiendo a los presuntos líderes de este grupo, cuyos planes incluían las llamadas listas de enemigos de funcionarios a nivel federal, estatal y municipal. Posteriormente, para conseguir su propósito de subvertir el orden actual, un Gobierno militar de transición debía negociar un nuevo orden estatal en Alemania con las potencias aliadas vencedoras de la II Guerra Mundial.

Según la acusación, los sospechosos contaban para ello con 500.000 euros, además de un “arsenal de unas 380 armas de fuego, cerca de 350 armas blancas, así como otras 500 armas y al menos 148.000 cartuchos de munición”. Incluso planeaban tomar por la fuerza la fábrica de armamento de Heckler & Koch y habían entablado supuestamente contacto con Rusia.

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