martes, junio 18

Fracasa el intento de reconciliación de la presidencia eslovaca tras el atentado contra Robert Fico | Internacional

Ni el intento de magnicidio del primer ministro Robert Fico ha conseguido apaciguar un ambiente político extremadamente agresivo en Eslovaquia. Ante la respuesta inicial de un sector radical del Gobierno de coalición populista que incendió aún más la situación al culpar a la prensa y a la oposición de la crispación, la presidenta, la progresista Zuzana Caputová, en el cargo hasta junio, y el jefe de Estado electo, Peter Pellegrini ―aliado de Fico―, hicieron un gesto. Ambos convocaron a todas las fuerzas políticas al palacio presidencial este martes para impulsar la reconciliación política y calmar los ánimos. Pero la propuesta ha fracasado. Al menos por ahora, aunque Caputová no ceja: “Entiendo que la situación requiere más tiempo y paciencia. Más importante que el encuentro en sí mismo es su objetivo, y por ende el apaciguamiento de la sociedad, por la cual tenemos que seguir esforzándonos de diversas maneras”, ha escrito la jefa de Estado saliente en su cuenta oficial de Facebook.

La presidenta ha compartido estas palabras después de reunirse con el vice primer ministro y titular de Defensa, Robert Kalinák, este lunes. El número dos de Smer, el partido del primer ministro, es quien informa de los avances en el estado de salud de Fico, que va mejorando. Su vida se encuentra ya fuera de peligro, pero necesitará como mínimo varias semanas antes de recuperar la actividad normal. Este martes, el Parlamento recupera su agenda, suspendida tras el intento de asesinato el miércoles pasado, cuando un hombre ya detenido disparó contra el primer ministro.

Caputová ha compartido que Kalinák le ha informado también de la “situación actual de seguridad en Eslovaquia”. “La tensa situación no contribuye a ello [a la seguridad] en modo alguno, y por eso es muy necesario que cada uno de nosotros abordemos nuestra comunicación pública con respeto y consideración”.

Este domingo, Pellegrini ya apuntaba que “probablemente no sea el momento para la mesa redonda de los partidos políticos” en un mensaje en la misma red social y un comunicado recogido por medios como Pravda. Con un ambiente muy frágil y algunos políticos “incapaces de una autorreflexión básica, incluso después de semejante tragedia”, el presidente electo pidió a los ciudadanos “contribuir a la paz”. “Con independencia de si otros hacen lo mismo o del partido político al que apoyemos”, incidió.

Kalinák está conforme con que la reunión del martes no se celebre. Igual que Andrej Danko, líder del tercer socio del Gobierno, el ultranacionalista SNS, que nada más suceder el intento de magnicidio culpó a la oposición y a los medios de comunicación y declaró el inicio de “una guerra política”. “Es falso pensar que una reunión reconciliará a la sociedad”, ha dicho Danko. El político de extrema derecha rechaza sentarse en la misma mesa con Caputová y el ex primer ministro Igor Matovic, un populista liberal conservador conocido por un estilo provocador que también ha contribuido a la polarización en Eslovaquia.

Matovic ha pedido la dimisión del ministro de Interior, Matús Sutaj Estok, por los fallos de seguridad que han emergido tras el intento de asesinato. Algunos expertos cuestionan que el guardaespaldas de Fico no se interpusiera entre el agresor y el primer ministro, o que no evacuasen inmediatamente al dirigente herido de la escena del crimen.

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Más allá de la animosidad entre Danko y Matovic, el socio ultraderechista del Gobierno insiste en reformar la legislación para determinar qué debe “tolerar” un político de los medios. Entre las medidas más criticadas del Ejecutivo de Fico están sus planes para reformar la radiotelevisión pública y, según los críticos, convertirla en un órgano de propaganda al servicio del Gobierno.

Nueva línea de investigación

También está siendo polémico que se filtrase un vídeo del interrogatorio al agresor, Juraj Cintula, un poeta aficionado de 71 años con conexiones con un grupo paramilitar prorruso, pero que también ha participado en manifestaciones antigubernamentales. En la grabación, el detenido, para el que se ha decretado prisión provisional, admitía el crimen y lo atribuía a sus desacuerdos con el Gobierno.

En un primer momento, el día después del ataque, el Gobierno aseguró que el agresor había actuado en solitario por sus motivaciones políticas. Ahora, el ministro Sutaj Estok ha anunciado que se ha creado un grupo de investigación que también investigará si el sospechoso actuó como parte de un grupo de personas que se habían estado animando mutuamente a llevar a cabo un asesinato. Según el responsable de Interior, las comunicaciones por internet del sospechoso se borraron dos horas después del intento de asesinato, pero no lo hizo él —que ya estaba detenido— ni, probablemente, su esposa. Esto indica que “el crimen puede haber sido cometido por un determinado grupo de personas”, afirmó Sutaj Estok.

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