martes, junio 18

La AIE pide aumentar la inversión en minerales clave para renovables y baterías: “Hace falta más” | Economía

Dos operarios, a finales de abril, en la mina de cobre en la región de Valparaíso (Chile).ANGLO AMERICAN (via REUTERS)

El reciente hundimiento en el precio de los minerales críticos para el despegue definitivo de las energías renovables y las baterías a gran escala es un arma de doble filo: reduce la presión sobre los desarrolladores y, a la vez, resta incentivos para la muy necesaria inversión en nuevos yacimientos. En su último monográfico sobre estos recursos, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) llama a las empresas del sector a redoblar sus esfuerzos inversores en litio, cobre, cobalto, níquel, grafito y las llamadas tierras raras.

Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados respecto a los valores preindustriales se requerirá, según sus cálculos, una inversión extra en minería de 800.000 millones de dólares (736.000 millones de euros, casi la mitad del PIB español) de aquí a 2040. Eso, siempre y cuando se produzca un “fuerte aumento” en reciclaje y reutilización de estos materiales; en caso contrario, las necesidades serán hasta un tercio mayores. Aunque todavía en niveles “saludables” —con crecimientos de entre el 10% y el 15%—, la inversión aflojó el paso respecto al histórico 2022 de la crisis energética y el estallido en el precio de las materias primas.

Tras dos años de “drástico” encarecimiento, el precio de estos minerales clave para la transición energética cayó con fuerza en 2023, “regresando a los niveles anteriores a la pandemia”. Este descenso fue “particularmente significativo” en los que más afecta al precio de las baterías: el litio (-75% interanual) o el cobalto, el níquel y el grafito (con bajadas de entre el 30% y el 45%). En estos cuatro casos, los técnicos del organismo con sede en París achacan el descenso al fuerte aumento de la oferta, que compensó con creces la mayor demanda: del 30% en el caso del litio —con el coche eléctrico como gran catalizador— y de entre el 8% y el 15% en los otros tres.

Cobre y litio, los mercados más tensos

Esta situación, sin embargo, “puede no ser una buena guía para el futuro”: en todos sus escenarios —de mayor o menor ritmo de descarbonización—, la Agencia proyecta “fuertes crecimientos” en la demanda de estos minerales críticos. Para que los países puedan cumplir sus metas climáticas, ños proyectos anunciados solo abarcan —según sus cálculos— el 70% de las necesidades de cobre y el 50% de las de litio a una década vista. Son, de largo, los dos mercados más tensos desde la óptica puramente económica; en riesgo geopolítico, los casos más peliagudos son los del grafito, el cobalto, el níquel y las tierras raras, una amalgama de 17 elementos químicos fundamentales para la fabricación de aerogeneradores y baterías.

“El reciente bum inversor en minería es alentador y el mundo está en una mejor posición que hace unos años″, apunta el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. “Pero hace falta mucho más para asegurar una oferta resiliente y diversificada”. Este último punto es clave: pese a los muchos proyectos en ciernes, China mantendrá una posición “muy fuerte” en los sectores de refino y procesamiento de minerales.

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